jueves, 17 de julio de 2008

Wii Fit - Puedes subir

Hace unas semanas, Nintendo sacó a la venta un aparato inventado por Hideo Kojima, el creador de Super Mario Bros y Zelda, y que ha causado revuelo en la Unión Americana: el programa de ejercicios WII Fit y su correspondiente aparato, el Wii Balance Board.

A grandes razgos, el Wii Balance Board es una plataforma rectangular similar a un "step" de los que utilizan en los aeróbics. Internamente, el Balance Board contiene sensores de peso en diversos puntos, lo cual permite registrar no sólo el peso total de un individuo que esté de pie sobre la plataforma, sino también en qué partes del aparato se está ejerciendo más presión. Pero por sí solo, el Balance Board no sirve de mucho. El verdadero secreto está en el software que acompaña el Balance Board, el Wii Fit.

Realmente no puedo catalogar al Wii Fit como un videojuego. Aunque sí contiene jueguitos, más bien es un programa de ejercicios y control de peso, que te permite llevar un calendario con los resultados de una prueba de peso, índice de masa corporal y equilibrio.

Pero no sólo te ayuda a monitorear tu condición física, sino que te ayuda a mejorarla. El Wii Fit ofrece cuatro distintos tipos de ejercicios: Yoga, Tonificación, Aeróbicos y Equilibrio. Cada sección contiene sus propias rutinas. El Wii Fit se encarga de llevar la cuenta de cuáles has realizado, cómo te fue en cada rutina, cómo has ido mejorando, cuáles son tus récords, y conforme vas mejorando, va ofreciéndote más rutinas.


Nótese que estoy utilizando el término "rutinas" y no el término "juegos", porque aunque varios son mini-juegos como girar un hula-hula imaginario, descender por esquí, o cabecear balones de futbol, en su mayoría se trata de ejercicios muy claros y no necesariamente divertidos, más parecidos a los que te ponen en un gimnasio. Definitivamente las dos primeras categorías (Yoga y Tonificación) son cero divertidos (y con esto no quiero decir que sean aburridos, simplemente que no producen una diversión, como lo haría un videojuego tradicional). Sin embargo, en las otras dos categorías puedes encontrar cosas que hacen más ameno el ejercicio diario.

Como sea, la realidad es que creo que el Wii Fit logra el efecto inverso que el resto de los juegos de Wii. Si bien antes mencioné que el Nintendo Wii consiguió acercar al mundo de los videojuegos a muchas personas que normalmente no son videojugadores, el Wii Fit conseguirá acercar al mundo del ejercicio físico a muchas personas que normalmente no somos deportistas: los videojugadores.

lunes, 7 de julio de 2008

Nintendo Wii - Lagrimitas de alegría

Hace un par de años comenzó lo que la prensa gringa bautizó "la guerra de las consolas". Los tres principales productores de consolas de videojuegos pusieron en venta la nueva generación de sus equipos, casi al mismo tiempo.

Por un lado, Microsoft ofreció el XBOX 360, su primera consola de alta definición y buenos gráficos a un precio moderado y con muy buena variedad de juegos. En la otra esquina, Sony se tardó varios meses más en poner a la venta el PlayStation 3, y aunque costaba más caro, tenía mejor tecnología e incluía un reproductor de discos "BluRay" de alta definición. Finalmente, Nintendo sacó al mercado el Wii, una consola mucho más modesta en términos de calidad de gráficos, y precio.

Y mientras el mundo estaba atento a cuáles de los dos primeros gigantes vencía a su rival, la consola de Nintendo poco a poco fue haciéndose más popular. El secreto de Nintendo fue su innovadora tecnología que permite que los jugadores interactúen con los videojuegos de maneras poco convencionales. Los controles del Wii, en lugar de tener montones de botones, y varias palanquitas, solamente tienen 2 botones principales, y además casi no se ocupan.

En cambio, estos controles (también conocidos como wiimotes) tienen sensores que traducen los movimientos de los jugadores en la vida real a movimientos dentro del juego. Una especie de realidad virtual, si vale la comparación. Para disfrutar de un videojuego de tennis, los jugadores no tienen que aprender complejas combinaciones de botones y palancas, simplemente basta con mover el wiimote de un lado al otro, como si tuvieran una raqueta en la mano. Por esta razón, el Nintendo Wii causó mucho interés en personas que típicamente no jugaban videojuegos. Debido a su facilidad de aprendizaje y uso, el Wii te permite jugar con el tío, la suegra, la prima embarazada, hasta el vecino sin dedos índices.

No me sorprende que hoy en día, Nintendo encabece la lista de ventas en E.E.U.U. y a dos años de su estreno, el Wii siga agotándose a las pocas horas de que las tiendas se reabastecen (tanto, que hay blogs dedicados a informar cuándo y en dónde llegarán los próximos cargamentos de Wii). Nintendo logró lo que muchas compañías sueñan: en lugar de pelearse un pedacito del competido mercado de videojugadores, se apañó casi en exclusiva un pastel mucho más grande: el de los no-jugadores (o si prefieren, jugadores casuales). Y lo sigue haciendo, con nuevas propuestas como el Wii Fit, el cual merece una blogueada más adelante).

Para un videojugador empedernido como yo, coincido con muchos otros fanáticos en que el Nintendo Wii no tiene gráficos espectaculares y hasta el momento no hay un juego que me enchine la piel o me impida despegarme de la tele hasta terminarlo. Sin embargo, el Wii me sigue sacando lagrimitas de alegría cada vez que escucho a mi esposa pedirme que juguemos un rato, o que compremos un nuevo juego.

domingo, 1 de junio de 2008

Viviendo muy cerca del Sueño Americano.

Reston, VA
Por motivos de trabajo pasé unas semanas en Estados Unidos. Como todo mexicano (y más en mi familia), desde niño, junto con la enseñanza del Himno Nacional se incluyen lecciones de repulsión por la cultura norteamericana. Los mexicanos somos bipolares con respecto a la relación amor/odio con los "de arriba". Por eso, cuando viviendo en Reston, Virginia, muchas veces me descubrí luchando por no dejarme atraer por "el lado oscuro" y convenciéndome de que la cultura gringa es decadente, al tiempo que babeaba por las ofertas en gadgets tecnológicos. La verdad es que se les puede criticar de muchas formas, pero eso sí, los gringos se pintan solos cuando se trata de servicio a cliente, variedad de productos, precios, y en general todo aquello que Adam Smith profesó. Es el Sueño Americano de los que venden y compran. No importa lo que ofrezcas, siempre habrá alguien que quiera comprarlo. Por eso resulta un terreno muy fértil para los nuevos empresarios, o los inventores, o los vendedores de guano. Y lo saben tan bien, que hasta bautizan sus calles con nombres jaladotes de los pelos. Si no, chequen algunas calles de Reston, a sólo unas cuadras de donde me quedé:





Para el día que quieran conocer el Sueño Americano, ésta es su ubicación en el mapa.

lunes, 28 de abril de 2008

Película(s) de la semana. "Definitely Maybe" y "Hors de Prix"

Esta semanita estuve rugiendo los últimos días de mi Membresía Cinemex (que por razones ajenas a mi cinefilia tuve que cancelar) y me aventé dos peliculitas que creo que vale la pena recomendarles. Las dos son cursis y divertidas, perfectas para ir al cine con tu pioresnada, o para saborear mejor la nostalgia de saber que hay alguien pensando en ti a decenas de miles de kilómetros.

Definitely, Maybe. Ves el cartel y me cae que no se te antoja verla, tiene toda la pinta de ser un churro super cursi. Sí es cursilón, pero el guión está divertido e inteligente. Por supuesto que vas a salir chorreando miel, pero no te dejará mal sabor de boca. La niña que sale en esta peli es la de Little Miss Sunshine, y nuevamente vuelve a enternecer a toda la audiencia con su actuación. El actor principal no me gusta mucho que digamos, pero tampoco se requiere gran habilidad histriónica para el personaje que representa. Creo que lo que hace recomendable esta película es la historia que narra, una especie de "descubre al asesino", pero en lugar de un asesino es la mamá de la nenita. Buena película para pasar un domingo agradable, aunque tal vez no encuentren en ella nada que los conmueva demasiado.


Hors de prix. Película francesa que ya había ganado mi interés nomás porque la protagoniza Audrie Tatou, mi queridísima Amélie. En México le pusieron "Enamórate de mí", título que no tiene nada que ver con el original, "Hors de prix" (sigue siendo un misterio para mí la forma en que se traducen los títulos para el mercado mexicano - la mejor explicación es que los genera aleatoriamente un programita sin inteligencia programado en Cobol). Según el traductor de Google, el título en francés se traduce como inasequible, es decir, cuyo precio es muy alto para ser pagado. El título literal en inglés debió haber sido "Unaffordable", pero los gringos eligieron "Priceless", que aunque es un poco ambiguo, al menos es más cercano al original. Pero ya me salió lo manuelezco, así que regresaré a la película. La historia gira alrededor de una mujer que se dedica a seducir millonarios para darse la buena vida, y un bartender de un hotel lujoso. No me gusta dar muchos detalles de la trama porque creo que se disfruta más conforme menos información tienes, pero les puedo decir que si bien no es una obra maestra del cine francés, está divertida y original. Para todos los que le tienen tirria a las películas europeas, no tienen nada de qué temer. Para todos los que le tienen tirria a las películas hollywoodenses "chick-flick", no tienen nada de qué temer.