sábado, 23 de febrero de 2008

Centro Histórico Inalámbrico


Como podrán imaginar por mi escrito anterior, ando como niño con juguete nuevo con mi celular Nokia N95. Por estos meses he estado chambeando cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Justamente estaba cruzando la Alameda Central, y probaba el GPS integrado, cuando me di cuenta de que el detector de WiFi había encontrado algo. Se me hizo curioso, pues estaba a la mitad de una plaza pública bastante grande y la señal encontrada tenía buena fuerza y no estaba bloqueada con contraseña. Resulta que la conexión WiFi, "Ciudad de México Digital", es proporcionada por el Gobierno del Distrito Federal y cubre todo el Centro Histórico. Lo único que requerí fue registrarme de forma gratuita y obtener un login y contraseña. La velocidad de transmisión es buena y la zona cubierta es amplia. Habría que cuestionarse realmente quién está aprovechando esta red inalámbrica, en aras de conseguir un resultado de costo-beneficio y saber si se están usando los recursos públicos de manera justificable. Por lo pronto, por mí queda muy bien justificado, pues ya tengo forma de checar mis villitas de Travian con mi celular en la Alameda.

jueves, 21 de febrero de 2008

Al diablo con el iPhone


Primero escuché que el iPhone llegaría a méxico en diciembre de 2007. Luego los rumores hablaban de marzo 2008. El caso es que yo llevaba sido comprar celular casi 3 años, y el que tenía amenazaba con no llegar a la introducción al mercado mexicano del teléfono de apple. Llegó el momento de tomar una decisión, sobre todo porque mi celular viejito ya estaba fallando y no cargaba bien la batería. Seguro que no iba a llegar hasta marzo, si es que realmente en ese mes llegaba el iPhone. Fue cuando comencé a escuchar del Nokia N95. Dos diferentes personas que saben del asunto me aseguraron que era mejor que el iPhone. Yo ya estaba demasiado obsesionado con el teléfono creado por Steve Jobs como para tener objetividad en la decisión. Sin embargo, la realidad es que ya me urgía un aparato, y seguramente de haber estado disponible el iPhone en México, no lo habría pensado dos veces. Pero al no tener nada seguro, en un momento de debilidad decidí comprar el N95, sin siquiera haberlo probado lo suficiente. Hoy cumplo una semana con el aparato, y no puedo estar más feliz con mi decisión. Y aquí va una advertencia a mis 3 lectores (incluyendo a mi mamá): Este texto no fue patrocinada por Nokia, y aunque parezca un publirreportaje, es mi honesta admiración por este teléfono. Venga pues:

El Nokia N95 es (de acuerdo a los asesores de Telcel) el mejor teléfono de Nokia que se tiene en México. Y la verdad no lo dudo. Es un super aparato, sin duda vale la pena comprarlo, sobre todo si eres fan de los gadgets electrónicos. A continuación listaré los detalles tecnológicos (si no eres technofreak y todo esto te da flojera, sáltate hasta el final de este párrafo): tiene soporte de red celular GSM, pero también 3G (lo cual te permite realizar video llamadas, recibir canales de tv, e Internet de banda ancha... si tu plan lo permite); tiene soporte a Internet inalámbrico WiFi, e incluye un browser que despliega páginas web de html y no sólo de WAP (sólo texto); trae soporte de tarjetas de memoria MicroSD, e incluye una de 1 GB; trae GPS incluido, e incluye la aplicación de Nokia Maps con los mapas precargados de la Ciudad de México y autopistas principales; trae cámara fotográfica de 5 Megapixeles con soporte de vídeo; trae reproductor de audio (mp3, aac, etc.) y vídeo (incluye Realplayer); trae soporte a bluetooth; como parte del paquete básico se incluyen varios accesorios que en otros modelos debes comprar aparte, como cargador para el coche, auricular bluetooth, audífonos con control de reproducción de audio y cable USB para conectar a una PC; incluye software lector de archivos Ms Office, y jueguitos en 3D que explotan sus 128 MB de RAM; el celular es de tipo "slide", con la variedad de que puedes deslizarlo en dos direcciones, mostrando el teclado numérico por un lado, o un control de reproducción de audo por el otro; poco a poco he encontrado otras características menos publicitadas pero que también son interesantes, como el que contiene un acelerómetro que permite detectar la posición del celular y potencialmente intercambiar la pantalla a posición horizontal o vertical, dependiendo de cómo lo sostenga el usuario (aunque no trae software de origen que lo permita, en la Red he encontrado aplicaciones para esto).

En resumen, me es difícil comparar un iPhone con el N95, sobre todo porque no he jugado con el iPhone el tiempo suficiente. Pero aunque les duela a los seguidores de Apple, el N95 trae muchas más características y funcionalidades que el iPhone, y para mi gusto es un mejor teléfono. Claro, falta considerar el factor "cool" que tiene el iPhone, o su revolucionaria interfaz de usuario. Con todo y todo, no creo que le gane al Nokia N95.

domingo, 23 de diciembre de 2007

¡Perú!

Ya se está acabando el año y han pasado varios meses desde mi anterior entrada en este empolvado blog. Estas épocas suelen ser la ocasión perfecta para ponerse melancólico y voltear la cabeza para analizar lo que el año que concluye nos dejó. En mi caso no es difícil decidir cuál fue el hecho más significativo: mi estancia de 8 meses en Perú, enviado por mi empresa consultora a hacer un proyecto de implantación de software.

Aunque no he de negar que fue difícil estar lejos de los seres queridos, especialmente de mi mujercita, la experiencia que viví en Perú fue inolvidable y lo recordaré siempre con mucho cariño. Además de los bellos lugares que visité en este país, como Cusco y Machu Picchu, la selva amazónica, Arequipa, y varios lugares en Lima, viví momentos muy divertidos e inclusive un fuerte terremoto. Y cómo olvidar la rica comida peruana, el delicioso lomo saltado, los cebiches y tiraditos, la canchita serrana, los sanguchitos, y mil platillos más en lugares de alta cocina como Astrid y Gastón, el Segundo Muelle, Pescados Capitales, y decenas de restaurantes más.

Sin embargo, lo que más recordaré es la gente tan maravillosa que conocí (peruanos, colombianos, mexicanos, argentinos) y con la que compartí tantos fines de semana, noches de poker, tertulias bohemias, sesiones de karaoke, visitas a museos, y hasta desveladas por la chamba. Quedan para la posteridad famosas frases como "¡LOW BATTERY!", de mi queridísimo Marquito, "Vuelve y juega" de mi bróder Felipe, "Se me salió el gato", frase referencial de mi patita Oscar, y muchas otras más.

Un agradecimiento a todos los que hicieron que mi estancia en Perú fuera inolvidable: Oscar, Marco, Felipe, María Isabel, Pancho, Ale, Gloria, Cynthia, Vanessa, Emilio y también a aquellos que desde otros países nos dieron su apoyo para que todo saliera bien: Niklas, Melissa, Orlando y Dave.


lunes, 27 de agosto de 2007

Cumpleaños de los de agostiembre

Como cada año, los primos Gutiérrez nos juntamos para celebrar a los que cumplimos años a finales de agosto y principios de septiembre. Nunca es fácil juntar a todos, y esta vez no fue la excepción, especialmente con tantos nuevos papás y mamás cambiando pañales y durmiendo mal. Sin embargo hay que reconocer que este año hubo muy buena respuesta y asistió un gran número de primos. Faltaron más. No se hagan, saben de quiénes hablo. A ver si para la siguiente nos honran con su presencia los ausentes a esta ocasión.

Para este año decidimos cambiar la tradicional reunión casera por una cena en un restaurante griego que recomendó Myrna, y que resultó una delicia al paladar y a la vista. Les recomiendo este lugar en la Condesa, el Agapi Mu. Hay un espectáculo de bailarines donde todos terminan participando, y la comida está sabrosa.

Los tragos iniciaron en casa de los Gutiérrez Ponce Nava, donde le estuvimos entrando sabroso a los pisco sours (sin clara de huevo, eso sí, porque a las Delgado les da asquito) que la anfitriona Zyntya preparó como toda una limeña. Acompañamos los tragos con canchita serrana, un tipo de maíz peruano tostado y sabroso. En la casa estuvimos pisteando (mejor dicho, pisqueando) Fabián, Marina, Gaby, Toño, Adrián, Myrna, Blanca, Zyntya y Emmanuel. Ya cuando los pisco sours nos habían relajado, llegaron Sergio y Andrea para que de ahí nos fuéramos todos al restaurante.

En el lugar nos encontramos con Eduardo y Regina, que justo iban entrando, y nos apañamos todos una mesota donde le entramos sabroso a las botanas griegas: bolitas de carne, calamares rebozados, rollitos de hoja de parra, quesitos y pan pita con tsatsiki. Algunos le entramos valientes al Ouzo, aunque al final sólo pudimos combatir al anisado enemigo de a sorbitos pequeños (salvo Marina, que le entró con singular alegría).

Luego la mesa se llenó de platillos helénicos, cabrito al horno, ensaladas con queso de cabra, vinito, y otros ricos platillos. Llegaron luego los bailarines y comenzó el espectáculo. Al poco rato, ya había sacado a algunos de los incautos a bailar, y tímidos al principio, regresaron sudaditos y sonrientes. Poco a poco fuimos pasando todos (o casi todos, porque Eduardo no se dejó convencer y a Andrea se le disculpa por su embarazo).

Gaby y Toño aprovecharon que el chamaco lo estaban cuidando los abuelos y le sacaron brillo a las suelas, un pie por delante y un pie por detrás. Fabo y Marina le tupieron duro, Adrián y Myrna se la pasaron de lo lindo en la pista, Blanca le zapateó también, y Checho dio muestras de ser un bailarín experto, haciendo una fusión cultural entre bailes griegos y “los chinelos”.

Si me lo preguntan, el momento más memorable fue cuando todas las chicas hicieron un baile chenchualón moviendo caderitas y ondulando los brazos como serpientes. Se veían lindas de tan chulas. Claro, después tocó el turno para que los señores pasar al frente a bailar (excepto Eduardo), poniendo a más de una a suspirar (aunque sea de aburrimiento) y a otras tantas a reír.

Al final terminamos cantando las mañanitas, comimos unos ricos postres con velita de cumpleaños, y para rematar, bailamos todos juntos (excepto ya saben quién) el famoso Zorbel griego Sirtaki.




Con todo y que estuvimos mucho tiempo bailando, y comiendo, de todos modos nos dio tiempo de convivir, cotorrear, chismear y viborear, cosa rara en esta familia. Al final creo que hablo por todos si digo que la velada fue un éxito y que valió mucho la pena el darle un giro a la reunión de este año y visitar el Agapi Mu. Ya veremos qué se nos ocurre para el próximo año. Por lo pronto, yo sugiero la cantina La Polar. A ver si ahí sí llegan los ausentes, ¿no?

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